Los edificios evolucionan con el tiempo según el uso cambiante del espacio, las demandas de los usuarios y las tecnologías. Es de una importancia vital que los sistemas del edificio se mantengan actualizados. Un mantenimiento preventivo y un servicio proactivo resultan esenciales para mantener un rendimiento máximo del edificio y reducir la incidencia y los costos de fallos y reparaciones de los equipos.