Una auditoría dura en general cinco semanas e involucra un equipo de cinco o seis auditores. Durante la primera semana, nos familiarizamos con la entidad, procesos o riesgos a ser auditados. Esta fase preparatoria nos permite ganar un entendimiento de los asuntos y conocer a los responsables. Recogemos la documentación y conducimos entrevistas preliminares. Después viene la parte central de la auditoría -el trabajo de campo- realizando entrevistas, análisis y tests. Durante la fase final, presentamos al equipo de dirección nuestra evaluación de la situación y las recomendaciones.